La Creación según el Génesis: Explicación y Reflexión Bíblica
Reflexión bíblica sobre Génesis 1:1–2 y la evolución
Introducción
Pocas porciones de la Biblia han sido objeto de tanto estudio como los dos primeros versículos de Génesis. En ellos se encuentran preguntas fundamentales:
¿Cómo comenzó el universo?
¿Cuándo creó Dios la Tierra?
¿Existió un período de tiempo antes de los seis días?
¿Puede armonizarse Génesis con la ciencia moderna?
¿Enseña la Biblia la evolución?
Estas preguntas han ocupado a rabinos, padres de la Iglesia, teólogos, científicos y especialistas en hebreo durante siglos. Es importante reconocer que el propósito principal de Génesis no era responder preguntas científicas del siglo XXI, sino revelar quién creó el universo y cuál es el lugar del ser humano en la creación.
El texto hebreo
Génesis 1:1–2 dice:
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía; las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.»
En hebreo:
Bereshit bara Elohim et hashamayim ve'et ha'aretz. Veha'aretz hayetah tohu vabohu...
Cada palabra tiene un significado importante.
"Bereshit" (בְּרֵאשִׁית)
Generalmente se traduce como:
"En el principio".
No especifica cuándo ocurrió ese principio.
No dice:
hace seis mil años,
hace millones de años,
antes del tiempo.
Simplemente afirma que hubo un comienzo.
Esto es notable porque muchas culturas antiguas enseñaban que el universo siempre había existido. Génesis afirma exactamente lo contrario: el universo tuvo un inicio porque Dios lo creó.
"Bara" (בָּרָא)
Este verbo significa crear.
En el Antiguo Testamento tiene una característica especial:
Siempre tiene a Dios como sujeto.
Aunque algunos han dicho que significa "crear de la nada", el verbo por sí mismo no expresa necesariamente eso. La idea de la creación absoluta se entiende por el contexto general de la Biblia.
El mensaje es claro:
La creación no surgió por casualidad.
Tiene un Autor.
"Elohim"
Es uno de los nombres de Dios.
Aunque tiene forma plural, normalmente lleva verbos en singular cuando se refiere al Dios de Israel.
Muchos cristianos ven aquí una armonía con la doctrina de la Trinidad, mientras que el judaísmo lo entiende como un plural de majestad o grandeza.
"Los cielos y la tierra"
Esta expresión es un merismo.
Un merismo consiste en mencionar dos extremos para referirse al conjunto.
Como cuando decimos:
día y noche
principio y fin
Aquí significa:
Todo el universo.
Por eso muchos consideran Génesis 1:1 como un resumen de toda la creación.
"La tierra estaba desordenada y vacía"
En hebreo:
Tohu va-bohu
Estas dos palabras aparecen muy pocas veces en toda la Biblia.
No describen necesariamente destrucción.
Pueden indicar:
desolación
vacío
falta de organización
ausencia de habitantes
En otras palabras:
La Tierra todavía no estaba preparada para albergar vida.
Los días siguientes muestran precisamente cómo Dios transforma ese estado inicial:
donde había oscuridad, pone luz;
donde había aguas, establece separación;
donde había vacío, coloca seres vivos.
Muchos especialistas consideran que el relato presenta un movimiento desde el caos aparente hacia un mundo ordenado.
El verbo "hayetah"
Aquí comienza una de las discusiones más conocidas.
La frase dice:
Veha'aretz hayetah tohu vabohu
La traducción tradicional es:
"La tierra estaba desordenada y vacía."
Sin embargo, algunos sostienen que podría traducirse:
"La tierra llegó a ser desordenada y vacía."
Esta diferencia es importante.
Si significa "estaba"
Entonces Génesis describe el estado inicial de la creación antes de que Dios la organizara.
Si significa "llegó a ser"
Entonces pudo haber existido una creación anterior que sufrió algún tipo de catástrofe.
Esta interpretación dio origen a la llamada teoría del intervalo (Gap Theory).
Sin embargo, la mayoría de los hebraístas actuales considera que, en este contexto, la traducción "estaba" es la más natural desde el punto de vista gramatical.
Eso no significa que la teoría del intervalo sea imposible, sino que el texto por sí solo no la exige.
¿Dónde entra la evolución?
Aquí debemos distinguir entre el texto bíblico y las interpretaciones.
Génesis nunca menciona:
selección natural,
mutaciones genéticas,
ancestros comunes,
millones de años de evolución biológica.
Esos conceptos pertenecen a la biología moderna.
Entonces, ¿por qué algunos eruditos creen que Génesis es compatible con la evolución?
Porque entienden que el capítulo responde a una pregunta distinta.
No intenta explicar cómo Dios creó desde un punto de vista científico.
Quiere responder:
¿Quién creó?
¿Por qué existe el universo?
¿Qué lugar ocupa el ser humano?
Según esta lectura, Dios pudo haber utilizado procesos naturales como parte de su obra creadora.
Esta postura suele conocerse como evolución teísta o creación evolutiva.
¿Por qué otros rechazan esa interpretación?
Quienes defienden una lectura más literal argumentan que:
Dios crea por su palabra.
Cada ser vivo aparece "según su especie".
Adán y Eva son presentados como personas históricas.
La muerte entra en el mundo a causa del pecado (Romanos 5:12).
Si durante millones de años hubo muerte, sufrimiento y extinción antes de Adán, consideran que esto plantea preguntas importantes sobre la relación entre la creación y la caída.
Por ello, muchos cristianos sostienen que la evolución biológica no encaja con su interpretación de la historia bíblica.
¿Qué enseñaban los primeros intérpretes?
Es interesante notar que, mucho antes de que existiera la teoría de la evolución, ya había distintas formas de leer Génesis.
Por ejemplo, Orígenes de Alejandría consideraba que algunos aspectos del relato tenían un sentido simbólico además del literal.
Por otro lado, Agustín de Hipona pensaba que Dios pudo haber creado todas las cosas en un solo acto y que los "días" expresaban un orden lógico para enseñar la obra creadora.
Esto muestra que la diversidad de interpretaciones no comenzó con la ciencia moderna.
Una reflexión espiritual
Más allá de los debates científicos, Génesis 1 dirige nuestra atención a una verdad central: el universo no es fruto del azar, sino de la voluntad de Dios. La repetición de que la creación era "buena" revela un mundo con propósito, orden y valor.
El capítulo también afirma que el ser humano fue creado a imagen de Dios. Esa enseñanza fundamenta la dignidad de toda persona, independientemente de cómo se interpreten los detalles del proceso de la creación.
Al estudiar estos textos conviene mantener dos actitudes. La primera es la humildad, reconociendo que creyentes sinceros y estudiosos competentes han llegado a conclusiones diferentes sobre aspectos secundarios. La segunda es la fidelidad al texto, procurando que nuestras conclusiones surjan de una lectura cuidadosa de las Escrituras y no únicamente de nuestras preferencias o de las ideas de nuestra época.

Comentarios
Publicar un comentario