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Mostrando las entradas etiquetadas como Misericordia de Dios

La ceguera de la costumbre: Reconociendo los milagros diarios de Dios

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La ceguera de la costumbre y la fidelidad de Dios ​Creo sinceramente que el creyente de hoy enfrenta un serio y silencioso problema: la falta de asombro. Dios continuamente hace milagros en nuestras vidas, manifestándose de formas grandiosas y también en los detalles más pequeños. Sin embargo, porque sus obras son de continuo y su presencia es constante, corremos el peligro de naturalizarlas, de volver cotidiano lo extraordinario y pasar por alto la inmensidad de su gracia, sin darle la gloria y la importancia que realmente merecen. ​La Escritura nos recuerda la naturaleza inagotable del amor divino y la constancia con la que Él actúa a favor de sus hijos: ​ «Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.» — Lamentaciones 3:22-23 ​Dios ama al ser humano de una manera profunda e incondicional. No escatima en derramar bendiciones sobre nosotros y renueva Su misericordia cada día. Ca...

DEBEMOS DE REMAR TODOS

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  DEBEMOS DE REMAR TODOS Estos días me vino a la mente lo del símil de la Iglesia como "barca" en mi caso la compare con una trainera.   Una trainera es, originalmente, una embarcación de remo tradicional de la costa cantábrica española (propia de comunidades como el País Vasco, Cantabria, y también en Galicia), que antiguamente se utilizaba para la pesca, especialmente de anchoa y sardina. Su nombre proviene de la red de pesca llamada "traíña". Su tripulación está compuesta por trece remeros y un patrón (timonel) que dirige la embarcación y marca el ritmo.   Esta metáfora enfatizar la acción, el esfuerzo conjunto, la disciplina y la unidad que la Iglesia necesita para avanzar en su misión. Es un buen símil para destacar el trabajo en equipo de la comunidad de fieles.   La trainera compite y su fin es ganar una regata, mientras que la Iglesia es expandir el evangelio para la salvación de muchos.   No hay que ponerle mucha imaginación par...

El orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud

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  El orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud   En muchas ocasiones pensamos que nuestros logros los alcanzamos por nuestras propias fuerzas, olvidando a Dios. Es cierto que cuando ponemos de nuestra parte, conseguimos logros, pero también es cierto que los alcanzamos por la voluntad de Dios. Todo lo que tenemos es gracias a Su misericordia y a Su bendición. Cuando leemos el relato de Nabucodonosor vemos como llegó a la locura, acarreada por su orgullo, arrogancia.  Y  cómo él se jactaba de todo lo que había conseguido por si mismo. Nos damos cuenta de que el orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud.   En el capítulo 4 del libro de Daniel nos cuenta cómo:   Nabucodonosor sueña con un gran árbol que es talado por mandato de un ángel, es derribado permaneciendo solo el tocón y las raíces. Este sueño también le muestra que llegaría a estar loco y quedando despojado de su humanidad para vivir como un animal durante siete tiempo...