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Mostrando las entradas etiquetadas como Dependencia de Dios

CON LO POCO, DIOS HACE MILAGROS

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  CON  LO POCO, DIOS HACE MILAGROS Siempre me llamó mucho la atención la historia de Elías y la viuda de Sarepta (1 Reyes 17). Siempre me atrapó este relato, no solo por el milagro, sino en mayor medida por la fe y la obediencia por parte de la viuda, ya que ella y su hijo no estaban atravesando precisamente por un momento muy agradable en sus vidas. La viuda estaba recogiendo leña para preparar la última torta para ella y su hijo y, después, esperar a que les alcanzase la muerte. Sin embargo, cuando Elías le pide que le haga una torta para él, no fue una situación nada sencilla para ella. Anteponer la necesidad del profeta a la suya y a la de su hijo... eso se llama sacrificio. Con este acto se activó el milagro; la Biblia dice: "La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra." (1 Reyes 17:14) Lo curioso de esta historia es que el milagro se producía cada día. Cada día estab...

DEBEMOS DE REMAR TODOS

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  DEBEMOS DE REMAR TODOS Estos días me vino a la mente lo del símil de la Iglesia como "barca" en mi caso la compare con una trainera.   Una trainera es, originalmente, una embarcación de remo tradicional de la costa cantábrica española (propia de comunidades como el País Vasco, Cantabria, y también en Galicia), que antiguamente se utilizaba para la pesca, especialmente de anchoa y sardina. Su nombre proviene de la red de pesca llamada "traíña". Su tripulación está compuesta por trece remeros y un patrón (timonel) que dirige la embarcación y marca el ritmo.   Esta metáfora enfatizar la acción, el esfuerzo conjunto, la disciplina y la unidad que la Iglesia necesita para avanzar en su misión. Es un buen símil para destacar el trabajo en equipo de la comunidad de fieles.   La trainera compite y su fin es ganar una regata, mientras que la Iglesia es expandir el evangelio para la salvación de muchos.   No hay que ponerle mucha imaginación par...

El orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud

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  El orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud   En muchas ocasiones pensamos que nuestros logros los alcanzamos por nuestras propias fuerzas, olvidando a Dios. Es cierto que cuando ponemos de nuestra parte, conseguimos logros, pero también es cierto que los alcanzamos por la voluntad de Dios. Todo lo que tenemos es gracias a Su misericordia y a Su bendición. Cuando leemos el relato de Nabucodonosor vemos como llegó a la locura, acarreada por su orgullo, arrogancia.  Y  cómo él se jactaba de todo lo que había conseguido por si mismo. Nos damos cuenta de que el orgullo y la jactancia perjudican seriamente la salud.   En el capítulo 4 del libro de Daniel nos cuenta cómo:   Nabucodonosor sueña con un gran árbol que es talado por mandato de un ángel, es derribado permaneciendo solo el tocón y las raíces. Este sueño también le muestra que llegaría a estar loco y quedando despojado de su humanidad para vivir como un animal durante siete tiempo...