¿Pasará la Iglesia por la Gran Tribulación? Debate y Posturas Bíblicas
¿Pasará la Iglesia la Gran Tribulación?
Esa es precisamente una de las principales
objeciones que se hace al pretribulacionismo, y no es una objeción nueva.
Muchos cristianos, tanto antiguos como actuales, han planteado la misma
pregunta.
Hay una distinción importante que hacen los defensores del arrebatamiento
pretribulacional:
• Distinguen entre la tribulación que siempre ha sufrido la Iglesia
(persecución, martirio y oposición) y la Gran Tribulación descrita en Mateo 24,
Daniel 9 y Apocalipsis 6–19.
• Argumentan que la persecución proviene del mundo y de Satanás, mientras que
la Gran Tribulación sería un período único de juicio divino sobre un mundo
rebelde. Según esta interpretación, la Iglesia no estaría destinada a
experimentar la ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:10; 5:9; Apocalipsis 3:10).
Quienes sostienen una postura postribulacionista o historicista responden que
esa distinción no aparece de forma tan clara en las Escrituras. Señalan que:
• Jesús dijo: «En el mundo tendréis aflicción» (Juan 16:33).
• En Mateo 24:29-31, Jesús parece situar la reunión de los escogidos después de
la tribulación.
• En Apocalipsis, los santos aparecen soportando persecución durante el
gobierno de la bestia (Apocalipsis 13:7; 14:12).
• A lo largo de la historia, el pueblo de Dios no ha sido librado de las
pruebas, sino preservado en medio de ellas.
Ese último argumento coincide con la pregunta planteada: si Dios permitió que
los apóstoles fueran martirizados y que millones de cristianos sufrieran
durante los primeros siglos y hasta nuestros días, ¿por qué habría de eximir a
la última generación de creyentes de la mayor prueba de todas?
Por otro lado, el pretribulacionismo responde que la Gran Tribulación tendría
un propósito distinto: completar el juicio de Dios sobre las naciones y el
trato particular con Israel, mientras que la Iglesia ya habría concluido su
misión.
En última instancia, la diferencia depende de la interpretación de Daniel 9,
Mateo 24, 1 Tesalonicenses 4–5 y Apocalipsis.
Hay algo en lo que prácticamente todas las posiciones coinciden: Jesús nunca
prometió una vida libre de persecución.
«Si a mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán.» (Juan 15:20)
«Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de
Dios.» (Hechos 14:22)
Por ello, independientemente de la postura escatológica, el llamado constante
del Nuevo Testamento es permanecer fieles hasta el fin.

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