"Marta y María: ¿Cómo aprovechar el tiempo y poner a Cristo como prioridad?".

 

​El Síndrome de la Agenda Llena: ¿Marta o María en el Siglo XXI?


​En un mundo que rinde culto a la productividad, la historia de las hermanas de Betania resuena con una vigencia asombrosa. A menudo leemos el pasaje de Lucas 10 como una competencia entre el trabajo y la oración, pero en el fondo, es una lección sobre la gestión del tesoro más escaso que poseemos: nuestra atención.

​La Tiranía de lo "Urgente" sobre lo "Necesario"

​Marta de Betania no era una mujer descuidada; al contrario, era la anfitriona perfecta. Su error no fue cocinar o limpiar, sino permitir que el afán fragmentara su corazón. Cuando Jesús le dice: "Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas", no está criticando su hospitalidad, sino su distracción.

​Hoy, nuestra "Marta interna" vive en las notificaciones del móvil, en la lista interminable de correos y en la presión por ser socialmente exitosos. Creemos que estamos aprovechando el tiempo porque estamos "haciendo mucho", pero la hiperactividad puede ser, irónicamente, una forma de perder el tiempo si nos aleja de lo esencial.

​María y el Arte de la Intencionalidad

​María, por otro lado, comprendió algo revolucionario: la oportunidad de estar con el Maestro era finita. Ella eligió "la buena parte", que no es otra cosa que la prioridad.

  • Detenerse no es perder el tiempo: En la economía del Reino, el tiempo invertido a los pies de Cristo no se resta, se multiplica en paz y claridad mental.
  • La postura del discípulo: Sentarse a escuchar implica reconocer que no tenemos todas las respuestas y que necesitamos que Su Palabra reordene nuestros valores.

​¿Cómo saber si tu prioridad es Cristo hoy?

​Para responder a tu pregunta de si estás aprovechando el tiempo, no mires cuánto has hecho hoy, sino desde dónde lo has hecho. Un tiempo bien aprovechado bajo la prioridad de Cristo se reconoce por tres frutos:

  1. Paz en el caos: Puedes tener mil tareas, pero si tu centro es Cristo, las realizas sin que ellas te posean a ti.
  2. Capacidad de escucha: ¿Eres capaz de interrumpir tu agenda si sientes una moción del Espíritu para ayudar a alguien o para orar?
  3. Orden interno: Sabes decir "no" a lo bueno para decirle "sí" a lo mejor.

​Conclusión: Hacia una "Contemplación en la Acción"

​No se trata de elegir entre ser un ermitaño o un ejecutivo estresado. El desafío es integrar a ambas hermanas. Necesitamos las manos de Marta para servir al mundo, pero necesitamos el corazón de María para no perder nuestra alma en el intento.

​Aprovechar el tiempo no es llenar la agenda, es asegurar que, en cada espacio en blanco o en cada tarea pesada, Cristo sea el invitado de honor y no un espectador olvidado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MUERTE DURANTE EL REINO MILENIAL

EL CREYENTE NO SE JUBILA

La Maqueta y el Amigo Ateo