Cómo escapar de la "jaula de la comodidad": El camino hacia el propósito.
El Conflicto entre Abundancia y Necesidad
Vivimos en una sociedad en la que tenemos a nuestro alcance una vida bastante cómoda, tenemos toda clase de posesiones. Vivimos cómodamente, por lo que al tener abundancia de todo, no hay quien se comprometa con el evangelio, ser creyente conlleva compromiso de entrega. No podemos comprender al profeta cuando dijo "Heme aquí, envíame a mí".
En tiempos de crisis, la fe suele ser un ancla; en tiempos de abundancia, se convierte para muchos en un accesorio.
La Autosuficiencia: Al tener "de todo", desarrollamos la ilusión de que no necesitamos nada externo, ni siquiera lo trascendental. El "yo" se vuelve el centro del universo.
El Costo de Oportunidad: El compromiso del Evangelio no es gratuito; requiere tiempo, atención y, a veces, renunciar al estatus. En una sociedad competitiva, pocos están dispuestos a "perder" para ganar algo que no se puede comprar.
El Profeta vs. El Espectador
Cuando Isaías dijo "Heme aquí, envíame a mí", lo hizo tras una experiencia de asombro y purificación.
La falta de asombro: Vivimos saturados de estímulos (pantallas, consumo, ocio), lo que nos quita la capacidad de asombrarnos ante lo sagrado.
La comodidad como jaula: El profeta está dispuesto a ir a lo desconocido. Nosotros, a menudo, preferimos la seguridad de lo conocido, aunque eso nos deje vacíos.
La paradoja del vacío
Curiosamente, nunca hemos tenido tantas cosas y, a la vez, nunca ha habido tantos problemas de salud mental, soledad y falta de propósito. Quizás ese "Heme aquí" no sea solo un deber religioso, sino la solución al aburrimiento existencial de la comodidad.
Entregarse a algo más grande que uno mismo es, paradójicamente, lo que le devuelve el sabor a una vida que la abundancia ha vuelto insípida.
"Una vida sin compromiso es una vida que flota, pero que nunca navega hacia un puerto."
¿Crees que es posible despertar ese sentido de misión sin necesidad de que ocurra una crisis personal o social que nos quite nuestra comodidad?

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