Píldoras para el alma
Píldoras para el alma
Sanando el estrés y la ansiedad desde la fe
“Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo”. (Rv.60 Proverbios 4:20-22)
Tengo la certeza de que el alma necesita su propio botiquín de primeros auxilios, lleno de bálsamos y remedios (píldoras) para las heridas invisibles. Quien no ha sentido cómo el ritmo implacable del día a día puede transformarse en una carga silenciosa, que en sus comienzos apenas se nota, pero con el tiempo ahoga la respiración y nubla la mente. Hablo del estrés y la ansiedad, esos compañeros de viaje no deseados que, sin darnos cuenta, nos roban la paz y nos hacen sentir que llevamos el mundo a cuestas. Sintiendo una mochila con una gran sobrecarga.
Esta pequeña reflexión "Píldoras para el alma", nace de la certera convicción de que no estamos solos en esta lucha. Tenemos una fuente incalculable de consuelo y fortaleza, es nuestro lugar donde podemos descargar esas cargas invisibles y encontrar el consuelo que en gran manera deseamos. Porque el estrés y la ansiedad pueden arruinar nuestra salud, nuestra alegría y nuestra conexión con lo divino. Pero tenemos la fe que nos ofrece los verdaderos remedios para estas batallas internas.
La ansiedad no nos deja escuchar la voz de Dios. Físicamente, nos agota; emocionalmente, nos vuelve reactivos, nuestras emociones toman el control; y espiritualmente, nos hace sentir que estamos solos al mando de nuestra vida, olvidando que tenemos a nuestro Padre celestial que no duerme.
Píldoras de efectos inmediatos para el control, el miedo, para el descanso y para fortaleza:
"Echen toda su ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de ustedes." — 1 Pedro 5:7
"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." — Filipenses 4:6-7
"Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso." — Mateo 11:28
"Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores." — Salmos 34:4

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