El león y el ratón

La humildad, la compasión y el valor de cada persona en el plan de Dios.



Cuando escucho a personas decir que se sienten poca cosa para servir a Dios me viene a la memoria la fábula de Esopo, El león y el ratón.

 La fábula de Esopo rompe con la idea de que el valor de alguien depende de su tamaño o su fuerza aparente, lo cual encaja perfectamente con la visión espiritual del servicio.
​A menudo, las personas se autoexcluyen porque se ven a sí mismas como el "ratón": pequeñas, sin recursos o insignificantes frente a la "majestuosidad" de lo que consideran sagrado.

El León y el Ratón (Esopo) 
​La historia: Un león perdona la vida a un pequeño ratón que lo despertó. Más tarde, el león cae en una red de cazadores y el ratón, al escucharlo rugir, acude y roe las cuerdas hasta liberarlo.


Reflexión Bíblica: Nadie es tan pequeño o insignificante que no pueda ser usado por Dios o ayudar a otros. La soberbia nos hace creer que no necesitamos de nadie, pero el cuerpo de Cristo funciona mediante la interdependencia.

Porque donde nosotros vemos pequeñez, Él ve un instrumento preciso. Así como el ratón salvó al rey de la selva, a veces las acciones más humildes (una palabra de aliento, un gesto de servicio silencioso) son las que rompen las cadenas más pesadas en la vida de otros. Si el ratón no hubiera estado allí, el león habría seguido atrapado. El servicio de cada persona llena un vacío que nadie más puede llenar.


Versículo clave: 

“Sino que Dios eligió lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo eligió Dios para avergonzar a lo fuerte.” (1 Corintios 1:27)

¿Alguna vez te has sentido como el ratón, pensando que no tenías nada que aportar, o como el león, descubriendo que necesitas de los demás? 

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