LA MUERTE DURANTE EL REINO MILENIAL

 LA MUERTE DURANTE EL REINO MILENIAL

El pasaje de Isaías 65:20 que habla sobre la longevidad y la muerte, donde "el que muera a los cien años será considerado joven", este versículo gran parte de los intérpretes bíblicos lo relaciona  con el Reino Milenial de nuestro amado Mesías en la Tierra. 



 El Pasaje de Isaías (RV.60) 65:20

"No habrá más allí niño que muera de pocos días,  ni viejo que sus días no cumpla;  porque el niño morirá de cien años,  y el pecador de cien años será maldito". 

Quién no ha leído este pasaje alguna que otra vez. Leyéndolo detenidamente me percaté de que aparecía la palabra muerte, yo lo había idealizado de tal manera, pensé que  viviríamos mil años y nunca consideré que durante este período de tiempo, nuestros actos tenían consecuencias.

Este versículo forma parte el pasaje que habla de cielos nuevos y tierra nueva 65:17-25

"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra;  y de lo primero no habrá memoria,  ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado;  porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría,  y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén,  y me gozaré con mi pueblo;  y nunca más se oirán en ella voz de lloro,  ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días,  ni viejo que sus días no cumpla;  porque el niño morirá de cien años,  y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas,  y morarán en ellas;  plantarán viñas,  y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite,  ni plantarán para que otro coma;  porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo,  y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano,  ni darán a luz para maldición;  porque son linaje de los benditos de Jehová,  y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen,  responderé yo;  mientras aún hablan,  yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos,  y el león comerá paja como el buey;  y el polvo será el alimento de la serpiente.  No afligirán,  ni harán mal en todo mi santo monte,  dijo Jehová". 

 Si bien cierto es, que hay intérpretes que piensan que morir de cien años es una forma poética de decir que nadie morirá antes de disfrutar de una vida plena, subrayando que el poder de la muerte está limitado y camina hacia su desaparición total  en armonía con Isaías 25:8 y Apocalipsis 21, donde ya no hay muerte.

Personalmente pienso que el  lo del poder de la muerte está limitado, cierto es, porque la muerte será  para  los que pequen. Por muy poética que sea la frase, el que peque morirá, tenga la edad que tenga, ¿y si la persona tiene 80 años o 50?

 Isa 25:8  "Destruirá a la muerte para siempre;  y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros;  y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra;  porque Jehová lo ha dicho". 

Ap. 21:  " Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;  porque el primer cielo y la primera tierra pasaron,  y el mar ya no existía más.  Y yo Juan vi la santa ciudad,  la nueva Jerusalén,  descender del cielo,  de Dios,  dispuesta como una esposa ataviada para su marido.  Y oí una gran voz del cielo que decía:  He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres,  y él morará con ellos;  y ellos serán su pueblo,  y Dios mismo estará con ellos como su Dios.  Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;  y ya no habrá muerte,  ni habrá más llanto,  ni clamor,  ni dolor;  porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo:  He aquí,  yo hago nuevas todas las cosas.  Y me dijo:  Escribe;  porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo:  Hecho está.  Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin.  Al que tuviere sed,  yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas,  y yo seré su Dios,  y él será mi hijo.  Pero los cobardes e incrédulos,  los abominables y homicidas,  los fornicarios y hechiceros,  los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,  que es la muerte segunda.  La nueva Jerusalén Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras,  y habló conmigo,  diciendo:  Ven acá,  yo te mostraré la desposada,  la esposa del Cordero.  Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto,  y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén,  que descendía del cielo,  de Dios, teniendo la gloria de Dios.  Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima,  como piedra de jaspe,  diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas;  y en las puertas,  doce ángeles,  y nombres inscritos,  que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas;  al norte tres puertas;  al sur tres puertas;  al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos,  y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. El que hablaba conmigo tenía una caña de medir,  de oro,  para medir la ciudad,  sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro,  y su longitud es igual a su anchura;  y él midió la ciudad con la caña,  doce mil estadios;  la longitud,  la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro,  ciento cuarenta y cuatro codos,  de medida de hombre,  la cual es de ángel.  El material de su muro era de jaspe;  pero la ciudad era de oro puro,  semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa.  El primer cimiento era jaspe;  el segundo,  zafiro;  el tercero,  ágata;  el cuarto,  esmeralda; el quinto,  ónice;  el sexto,  cornalina;  el séptimo,  crisólito;  el octavo,  berilo;  el noveno,  topacio;  el décimo,  crisopraso;  el undécimo,  jacinto;  el duodécimo,  amatista.  Las doce puertas eran doce perlas;  cada una de las puertas era una perla.  Y la calle de la ciudad era de oro puro,  transparente como vidrio.  Y no vi en ella templo;  porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella,  y el Cordero.  La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella;  porque la gloria de Dios la ilumina,  y el Cordero es su lumbrera.  Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella;  y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día,  pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda,  o que hace abominación y mentira,  sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero". 

Vemos en este pasaje de Isaías 65 dice   que la gente aún morirá "el joven morirá a los cien años", esto contrasta con la descripción del estado eterno en Apocalipsis 21, donde dice que ya no habrá muerte. Creo que ​habrá muerte durante el milenio que  será una para el pecador que se niegue a obedecer a Cristo. Observamos en el pasaje a las personas edificando casas y plantando viñas, disfrutando del fruto de su trabajo, y teniendo hijos. Todo esto son ocupaciones muy terrenales, en cuanto al estado eterno es más trascendental.

Veamos un claro ejemplo de la trascendencia de lo eterno comparado con la vida milenial, un ejemplo son las palabras de Jesús, quien corrigió a los saduceos que no creían en la resurrección, estos le preguntaron sobre una mujer que se había casado con siete hermanos: ​"Porque en la resurrección, ni se casarán ni se darán en matrimonio, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo."
(Mateo 22:30; ver también Marcos 12:25 y Lucas 20:34-36).
 Jesús está diciendo  las uniones conyugales dejarán de ser necesaria. Nuestra naturaleza y modo de vida cambiarán, y la necesidad  de procreación dejará de existir. En contras con Isaías 65 que si habrá niños para poblar la tierra. Ya el único matrimonio existente será entre Cristo y la iglesia (las bodas del Cordero Ap. 19:7.

Y tú ¿qué piensas?. 


 

Comentarios

  1. El milenio nos recuerda que aún bajo el reinado de Cristo, nuestras decisiones siguen teniendo consecuencias.
    La eternidad, en cambio, será la plenitud perfecta donde la muerte ya no tendrá lugar.

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