UN VELO MUY ESPECIAL
UN VELO MUY ESPECIAL
Mateo 27:51: “Y he aquí, el velo
del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se
partieron”. (Rv.60).
A
veces cuando leemos no nos percatamos del grado de importancia de lo que leemos.
En este caso en concreto este pasaje de la rotura del velo del templo. Para mí
es algo histórico por lo que trajo este evento.
Con la rotura del velo se acabó la
separación entre Dios y el hombre. Este velo era una cortina gruesa que
segregaba el Lugar santo
del Lugar Santísimo. Únicamente
el sumo sacerdote podía entrar a lugar santísimo, para la expiación por los
pecados del pueblo, esto lo hacía tan solamente una vez por año.
Con la rotura del velo
desaparece la barrera entre Dios y el hombre motivada por el pecado. El sacrificio
de Cristo en la cruz ha hecho el trabajo.
Ya no se necesita más
sacrificios, pero tampoco más intermediarios para poder acercarnos a Dios. Nace
el Nuevo Pacto.
Hebreos
10:19: “Así que,
hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de
Jesucristo”. (Rv.60).
Hay comentaristas que resaltan que la
rotura del velo de arriba abajo es para recalcar que fue un acto divino y no un
acto del hombre.
No fue solo un velo el que se rompió… fue una barrera que llevaba siglos separando al hombre de Dios.
ResponderEliminarNo fue un símbolo cualquiera… fue Dios diciendo: “el acceso está abierto”.
Ya no hay distancia, ya no hay excusas, ya no hay intermediarios.
La pregunta no es si podemos acercarnos…
la pregunta es: ¿lo estamos haciendo?