¿Somos fieles al llamado de Dios?
¿Somos fieles al llamado de Dios?
Creo que Sansón no llevó una vida ejemplar, esto lo podemos ver en el
libro bíblico de Jueces en los capítulos 13 al 16, es evidente que, pese a que fue escogido por Dios para liberar a Israel de los filisteos y sin olvidar su consagración al nazareato desde su nacimiento, tuvo falta de moral y desobediencia a su voto en muchos momentos de su vida.
Pese a que Dios lo capacitó con una fuerza extraordinaria, fue muy
impulsivo, siendo las mujeres su mayor debilidad.
Rompió el voto al sacar la miel del león muerto y al decirle a
Dalila su secreto del pelo y ella se lo cortó. El nazareato conllevaba no beber
vino, no cortarse el pelo y no tocar cadáveres.
Muchos de sus actos se caracterizaron por no llevar el sello
divino ni por buscar el bien de su pueblo.
Aunque se le cortó el cabello él seguía confiando en su fuerza,
lamentablemente no sabía que Dios se había apartado de él. Su obediencia y
liderazgo brillaron por su ausencia. Pero a pesar de no llevar una vida
ejemplar, en los últimos momentos de su vida ora a Dios, Dios lo escucha y le da
fuerzas, pues estaba arrepentido. Mató más filisteos en ese momento que el resto de
su vida.
Jueces 16:26-30 “Entonces
Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre
las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas. Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos
los principales de los filisteos estaban allí; y en el
piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el
escarnio de Sansón. Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme,
te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los
filisteos por mis dos ojos. Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las
que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre
una y su mano izquierda sobre la otra. Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y
cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en
ella. Y los que mató al morir fueron muchos
más que los que había matado durante su vida”.
¿Somos
fieles al llamado de Dios y buscamos su guía en todo momento? O ¿Confiamos en
nuestras propias fuerzas?

Dios puede darnos dones… pero eso no significa que estemos viviendo en obediencia.
ResponderEliminarSansón tenía fuerza, pero le faltaba dirección.
Tenía llamado, pero no siempre tuvo fidelidad.
El mayor peligro no es perder la fuerza… es creer que podemos seguir sin Dios.
Porque cuando confiamos en nosotros mismos, es cuando más lejos estamos.
La pregunta es clara: ¿estamos viviendo según el llamado… o solo confiando en lo que Dios nos dio?