LA ARMADURA DE DIOS

 

LA ARMADURA DE DIOS




Cuando el jugador de fútbol americano sale a la cancha, lo vemos que va protegido con diversas protecciones, esto es para evitar lesiones de consideración y por ende verse su salud afectada.

De igual modo el creyente debe llevar la armadura puesta para protegerse de los ataques del enemigo.

En Efesios 6:10-18 Pablo nos encomienda a que nos la pongamos.

Las diferentes partes que conforma la armadura nos ayuda ser buenos guerreros en esta guerra espiritual a la que nos enfrentamos cada día.

Finalmente, dejen que el gran poder de Cristo les dé las fuerzas necesarias. Protéjanse con la armadura que Dios les ha dado, y así podrán resistir los ataques del diablo. Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad y su poder en el mundo actual. Por lo tanto, ¡protéjanse con la armadura completa! Así, cuando llegue el día malo, podrán resistir los ataques del enemigo y se mantendrán firmes hasta el fin. ¡Manténganse alerta! Que la verdad y la justicia de Dios los vistan y protejan como una armadura. Compartan la buena noticia de la paz; ¡estén siempre listos a anunciarla! Que su confianza en Dios los proteja como un escudo, y apague las flechas encendidas que arroja el diablo. Que la salvación los proteja como un casco, y que los defienda la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu Santo. No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.  (TLA)

 

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.  Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. (RV60).

 

Está conformada por:

-       El Cinturón de la Verdad.

-      La Coraza de la Justicia.

-      El Calzado del Evangelio de la Paz.

-      El Escudo de la Fe.

-      El Yelmo de la Salvación.

-      La Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

 

Debemos de vivir conforme al evangelio de Cristo, siendo honestos, no aplicando nuestra justicia, esparcir el mensaje de salvación de Cristo, confiando sobre todo en Dios y no en nuestras propias fuerzas. Permaneciendo firmes en quien hemos creído.

Combatir con la Palabra de Dios y fortalecernos con la lectura diaria.

 

Junto a la armadura, nuestra arma principal es la oración para ser efectivos en nuestra lucha, como dice Pablo “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,"

 

Comentarios

  1. No estamos en un juego… estamos en una batalla.

    El problema no es que el enemigo ataque… es que muchos salen sin armadura.

    No basta con creer, hay que estar preparados.

    Porque la fe sin acción se debilita… y sin la armadura, somos vulnerables.

    La pregunta es clara: ¿estamos realmente equipados… o estamos enfrentando la batalla desprotegidos?

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