El AGUA QUE SACIA LA SED
EL AGUA QUE SACIA LA SED
Una reflexión cotidiana sobre una necesidad espiritual
Paseando por los diferentes pasillos del supermercado cercano a casa, para hacer la compra del día, paso por el lugar del agua embotellada, y me doy cuenta de las muchas marcas diferentes existentes.
Filas y filas de botellas: grandes, pequeñas, con gas, sin gas, de diferentes precios y procedencias.
todas ellas sacian la sed, sí, pero momentáneamente. La tomemos como la tomemos, ya la tomemos fresca o a temperatura ambiente, tarde o temprano volveremos a tener sed.
Nos prometen satisfacción, bienestar o felicidad, pero esa sensación suele ser temporal. Al poco tiempo volvemos a sentir ese vacío interior.
La fuente que sí sacia para siempre.
Afortunadamente tenemos a Cristo que es nuestra fuente de agua que sacia definitivamente la sed y al mejor precio del mercado, 0 euros.En un mundo lleno de ofertas pasajeras, Cristo sigue siendo la única fuente capaz de saciar la sed más profunda del corazón humano.

A veces buscamos saciar nuestra vida con muchas cosas, pero la sensación de vacío siempre vuelve. Solo Cristo puede llenar realmente el corazón, porque Él no ofrece algo momentáneo, sino vida eterna.
ResponderEliminarLa pregunta es sencilla, pero profunda: ¿dónde estamos intentando calmar nuestra sed cada día?